Una lectura del escoliómetro por debajo de 5° se considera baja en general. 7° es el valor que la mayoría de los programas de tamizaje usa para referir a un profesional de la salud. Son valores de referencia del tamizaje: no son un diagnóstico ni una medida de la curvatura de la columna.
El escoliómetro registra el ángulo de rotación del tronco (ATR): cuánto se eleva un lado del tronco respecto del otro cuando la persona se inclina hacia adelante. Como mide la rotación en la superficie de la espalda y no la columna en sí, una lectura se entiende mejor como una señal sobre si vale la pena estudiar más, y no como un número que describe la columna.
| Lectura | Interpretación habitual | Siguiente paso habitual |
|---|---|---|
| 0°–4° | Baja; las asimetrías pequeñas son frecuentes en la población general | Continuar la vigilancia de rutina, sobre todo durante la etapa de crecimiento |
| 5°–6° | Merece atención; es el punto habitual para referir a niños con sobrepeso, en quienes las curvaturas se ven con más dificultad | Volver a medir con cuidado; considerar valoración profesional |
| 7° o más | El valor de referencia más aceptado en los programas de tamizaje | Buscar valoración profesional |
| Aumento de 2° o más | Señal de evolución, sin importar el valor absoluto | Buscar valoración profesional |
Un valor de referencia siempre es un equilibrio. Si se pone demasiado bajo, muchos niños sanos terminan enviados a estudios de imagen que no necesitan; si se pone demasiado alto, se pasan por alto curvaturas que se habrían beneficiado de atención temprana. La mayoría de los programas de tamizaje se ha asentado alrededor de 7° como un punto practicable, con 5° para niños con sobrepeso, porque en ellos una curvatura se oculta con más facilidad. Cada programa y cada clínico puede usar puntos de corte algo distintos, y los resultados varían según la edad, la madurez ósea, el tipo de curvatura y la constancia de la medición.
México no publica un valor de referencia propio, y no cuenta con una Guía de Práctica Clínica sobre escoliosis idiopática del adolescente en el Catálogo Maestro del CENETEC. Los límites que circulan en la literatura mexicana —de 0 a 3°, de 4 a 6° y 7° o más— se atribuyen expresamente a Bunnell, no a una recomendación nacional. Los valores de esta página son, por tanto, internacionales, y conviene presentarlos como tales si llevas una lectura a consulta.
Lo que sí existe en México es una obligación dentro de la consulta individual, y es más concreta de lo que suele pensarse. La NOM-047-SSA2-2015, para la atención a la salud del grupo etario de 10 a 19 años (DOF 12/08/2015), define la prueba —«Prueba de Adams, a la prueba clínica que se utiliza para la detección de la escoliosis»— y en su apéndice normativo instruye: «Alteraciones posturales (escoliosis), aplicar la prueba de Adams». La exploración física del adolescente incluye expresamente la «columna». No es un programa poblacional: no hay convocatoria, ni meta de cobertura, ni componente escolar. Autores del Instituto Nacional de Rehabilitación lo señalan sin rodeos: «a pesar de que en México no se han establecido oficialmente programas para la detección temprana de la enfermedad».
Y aquí está la tensión que más conviene conocer: la norma le pide al personal de salud aplicar la prueba, pero la Cartilla Nacional de Salud del grupo de 10 a 19 años no tiene ningún apartado de columna ni de postura —sus detecciones impresas son tuberculosis pulmonar y defectos visuales— y su guía técnica tampoco menciona la columna. En la práctica, nada en la cartilla recuerda, registra ni da seguimiento a una revisión de espalda. Sobre frecuencia tampoco hay cifra oficial: el único estudio poblacional del que se tiene registro es de 1989, en Monterrey (17,847 escolares de 93 escuelas), con una prevalencia reportada de 1.85 %, citado en la revisión del Instituto Nacional de Rehabilitación de 2016. Esa combinación —una prueba indicada por norma, sin casilla donde anotarla y sin datos nacionales— es la razón por la que una medición hecha en casa, fechada y repetida en las mismas condiciones, tiene valor concreto para llevar a consulta.
Una lectura es una fotografía. Una serie tomada igual, por la misma persona, a intervalos constantes, es mucho más informativa. Un ATR que sube de forma sostenida a lo largo de unos meses es significativo aunque cada lectura por separado parezca modesta; y una lectura que se dispara una vez y luego regresa a su nivel refleja con más probabilidad la técnica que un cambio real. Por eso vale los pocos segundos extra anotar la fecha, la región medida y quién midió. Para la técnica, consulta cómo usar el escoliómetro.
En niños y adolescentes lo que preocupa es la progresión durante el crecimiento, así que las lecturas se repiten con más frecuencia —cada dos a cuatro semanas durante la etapa de crecimiento— y una tendencia al alza se atiende pronto. En adultos el crecimiento óseo ya terminó y los cambios suelen ser más lentos, impulsados por factores degenerativos y no por el crecimiento; una vigilancia mensual suele bastar, atendiendo tanto los síntomas como el número. En ambos casos los valores de referencia son un punto de partida para la conversación con un profesional, no un sustituto de ella.
Busca valoración si una lectura alcanza el valor de referencia, si las lecturas suben con el tiempo, o si notas hombros desnivelados, un omóplato más prominente, la cintura despareja o una prominencia costal visible al inclinarse hacia adelante. La evolución y el manejo apropiado varían de una persona a otra; una valoración profesional es la forma de establecer qué significa una lectura para una persona en particular.
Disponible para iPhone y Android.
Referencia: van West HM, Herfkens J, Rutges JPHJ, et al. The smartphone as a tool to screen for scoliosis, applicable by everyone. European Spine Journal 2022;31:990–995. Este trabajo evaluó el tamizaje del ATR por smartphone como método y no evaluó ninguna aplicación en particular.