A lo largo de más de una década de estudios publicados, las aplicaciones de escoliómetro para móvil han coincidido con el escoliómetro físico usado en consulta con una diferencia aproximada de un grado, y con índices de fiabilidad sistemáticamente por encima de 0,90. Es una precisión suficiente para el cribado y para seguir los cambios en el tiempo, pero ningún escoliómetro, digital o físico, mide el ángulo de Cobb ni diagnostica la escoliosis.
Quien pregunta si una aplicación de escoliómetro es precisa suele estar haciendo en realidad una de cuatro preguntas distintas, y tienen respuestas distintas. Separarlas es el objeto de esta página.
| La pregunta | Qué plantea en realidad | Respuesta breve |
|---|---|---|
| Validez | ¿La aplicación da la misma cifra que un escoliómetro físico sobre la misma espalda? | Sí, normalmente con una diferencia de alrededor de 1°. |
| Repetibilidad | Si la misma persona mide dos veces, ¿obtiene la misma cifra? | Sí, cuando la técnica es constante. |
| Reproducibilidad | ¿Dos personas distintas obtienen la misma cifra? | En gran medida sí, pero es aquí donde se cuela la mayor parte del error en el mundo real. |
| Precisión diagnóstica | ¿La lectura me dice si hay escoliosis y cuál es su gravedad? | No. El AIT es una señal de cribado, no un diagnóstico. |
Las tres primeras son propiedades del instrumento y de la técnica. La cuarta es una propiedad del método, y es la que ninguna aplicación mejor puede resolver, porque el AIT y el ángulo de Cobb radiográfico sencillamente no son la misma medición.
La categoría se validó formalmente por primera vez en 2012, cuando Franko y sus colaboradores compararon una aplicación de escoliómetro para móvil con el dispositivo de mano y establecieron la escoliometría con teléfono como una alternativa válida y de bajo coste. Dos años después, Balg y sus colaboradores midieron a 34 pacientes con ambos instrumentos y hallaron que la aplicación coincidía con el escoliómetro físico con una diferencia de 0,4°, con un coeficiente de correlación intraclase (CCI) de 0,947, y concluyeron que la aplicación era válida para la evaluación clínica.
Como referencia, un CCI por encima de 0,90 se interpreta en general como una concordancia excelente, y 0,4° es menos que la diferencia que se obtiene al recolocar al mismo paciente.
Qiao y sus colaboradores compararon cara a cara la medición manual y la asistida por móvil de la rotación del tronco y hallaron que el teléfono igualaba al escoliómetro manual tanto en fiabilidad intraobservador como interobservador. Dicho de otro modo: pasarse al teléfono no introdujo una nueva fuente de discrepancia entre examinadores; la variabilidad que existe es la que el test de flexión anterior ha tenido siempre.
Este es el hallazgo que más importa para el cribado en casa. En un estudio de 2022 con 50 adolescentes con escoliosis idiopática, una aplicación de móvil fue utilizada durante el test de flexión anterior tanto por un cirujano de columna como por un progenitor. Las correlaciones frente al escoliómetro de referencia fueron de 0,97 para el cirujano y de 0,92 para el progenitor, con todos los CCI por encima de 0,92. Driscoll y sus colaboradores describieron un resultado similar en 39 adolescentes, donde un progenitor alcanzó un CCI de 0,91.
Un familiar es medible y consistentemente algo menos regular que un cirujano. Pero la diferencia es pequeña, y una correlación de 0,92 es más que suficiente para lo que se le pide a una lectura casera: detectar la asimetría y detectar el cambio.
| Estudio | Qué se comparó | Resultado |
|---|---|---|
| Franko y cols., 2012 | Aplicación de móvil frente a escoliómetro físico | Primera validación formal de esta categoría de aplicaciones |
| Balg y cols., 2014 | iPhone frente a escoliómetro, 34 pacientes | Concordancia de 0,4°, CCI 0,947 |
| Qiao y cols., 2014 | AIT manual frente a asistido por móvil | Fiabilidad intra e interobservador equivalentes |
| Driscoll y cols., 2014 | AIT con móvil, 39 adolescentes | Cercano al cirujano; CCI del progenitor 0,91 |
| van West y cols., 2022 | Cirujano frente a progenitor usando un móvil, 50 adolescentes | Correlaciones de 0,97 y 0,92; todos los CCI por encima de 0,92 |
Una vez que la concordancia entre instrumentos está por debajo de un grado, el instrumento deja de ser la variable interesante. Casi toda la dispersión de las lecturas reales procede de cómo se toma la medición.
| Fuente de error | Efecto habitual | Cómo reducirlo |
|---|---|---|
| Inclinarse demasiado hacia delante | Redondea la columna y puede aplanar justo la rotación que intenta observar | Inclinarse solo hasta que la espalda quede más o menos horizontal a la altura que se mide |
| Peso desigual o postura girada | Introduce una rotación postural, no estructural | Pies juntos, rodillas estiradas, brazos colgando libremente y peso repartido |
| Medir a un nivel distinto de la columna | El AIT varía a lo largo de la columna; unos centímetros cambian la cifra | Recorrer toda la espalda cada vez y anotar la única lectura más alta |
| El teléfono no queda plano sobre la espalda | Mide la inclinación del teléfono en lugar de la del tronco | Apoyar el borde largo sobre la espalda, perpendicular a la columna, con un contacto ligero y uniforme |
| Funda del teléfono gruesa o irregular | Puede balancear el dispositivo y añadir uno o dos grados | Quitar la funda, o usar exactamente la misma funda siempre |
| Personas distintas midiendo | La mayor fuente práctica de variación | Que sea siempre la misma persona quien tome las lecturas, cuando sea posible |
| Hora del día y actividad | Una pequeña variación es normal | Medir a una hora parecida y en condiciones parecidas |
La consecuencia práctica es que una serie de lecturas tomadas de la misma manera por la misma persona resulta mucho más informativa que una sola lectura tomada con esmero. Cuando se vigila un cambio, la constancia gana a la precisión.
Una aplicación puede reproducir el escoliómetro casi a la perfección y aun así no decirle si alguien tiene escoliosis. Conviene enunciar tres límites con claridad.
El AIT no es el ángulo de Cobb. La rotación del tronco es una medida de la asimetría en la superficie; el ángulo de Cobb se mide en una radiografía. Se correlacionan —un estudio en pacientes con escoliosis idiopática describió una correlación de alrededor de 0,7—, pero la relación es lo bastante laxa como para que no se pueda convertir una en otra en un caso individual. Nuestra guía sobre el AIT frente al ángulo de Cobb lo trata en detalle.
Los umbrales de cribado equilibran falsos positivos frente a casos no detectados. El mismo estudio describió una sensibilidad de alrededor del 87 % con un umbral de rotación del tronco de 5°. Eso significa que un punto de corte de 5° detecta la mayoría de las curvas significativas, pero no todas, y que derivar a partir de 5° en lugar de 7° supone derivar a más niños que después no necesitarán tratamiento. Ambos umbrales son defendibles; ninguno es perfecto.
Una lectura normal no es un alta. Algunas curvas, en particular las curvas lumbares únicas y las de niños que aún crecen deprisa, producen poca rotación superficial. Un AIT bajo junto a una asimetría visible, hombros desiguales, una escápula prominente o una cintura que se ve distinta a cada lado merece igualmente una valoración profesional.
Nuestra guía de medición paso a paso y la guía del test de Adams detallan la colocación con más profundidad.
Pida una valoración a un médico, fisioterapeuta o quiropráctico con experiencia en escoliosis si se da alguna de estas situaciones:
Nuestra guía sobre qué se considera una lectura normal del escoliómetro explica cómo se usan estos umbrales.
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