El ángulo de inclinación del tronco (AIT; ATR o ART en la literatura internacional) es la cifra que está en el centro del cribado de la escoliosis. Describe cuánto gira el tronco hacia un lado y se obtiene con un escoliómetro mientras la persona se inclina hacia delante. Es, además, la medida que PrevInfad y la AEPap recomiendan tomar durante el test de Adams. Esta guía explica qué es el AIT, cómo se mide, qué significan las lecturas, en qué se diferencia del ángulo de Cobb y adónde ir después en cada paso del cribado.

Cuando la columna se curva, también rota, y la caja torácica y la musculatura de un lado dejan de estar a la misma altura que las del otro. Inclinarse hacia delante hace evidente esa diferencia: un lado de la espalda se eleva y forma una giba costal —un lado que sobresale— mientras el otro desciende. El AIT es el ángulo de esa inclinación de izquierda a derecha, medido en grados en el punto de máxima asimetría. Una espalda simétrica da una lectura próxima a 0°; cuanto más rotado está el tronco, mayor es el ángulo.
Conviene aclarar un matiz que despista a muchos lectores: el escoliómetro mide la inclinación de la superficie de la espalda, y esa inclinación es consecuencia de la rotación del tronco. Por eso en España se habla de ángulo de inclinación del tronco y en la literatura internacional de angle of trunk rotation. Y como se toma sobre la piel, el AIT refleja la forma externa del tronco, no la forma exacta de la columna que hay debajo. De ahí que sea una medida de cribado: una señal rápida, indolora y sin radiación que dice «esto merece una mirada más atenta», no un diagnóstico.
El AIT se toma durante el test de Adams. La persona se inclina hacia delante desde las caderas, con las rodillas estiradas, los pies juntos y los brazos colgando libremente, hasta que la espalda queda más o menos horizontal. El escoliómetro —un aparato físico tipo Bunnell o un escoliómetro de móvil— se apoya con suavidad sobre la espalda, perpendicular a la columna, y se desplaza por la zona torácica y la lumbar hasta encontrar el punto de mayor asimetría. La lectura más alta es la que se anota como AIT.
La técnica, paso a paso, está en cómo usar un escoliómetro, y los fallos que más distorsionan una lectura, en errores al medir con el escoliómetro.
Las lecturas se interpretan con unos umbrales de cribado muy extendidos. Son guías para decidir si conviene consultar, no puntos de corte diagnósticos. El 5° procede de Bunnell (1984), que lo propuso como ángulo mínimo significativo para identificar curvas de 20° o más de Cobb —no de 10°—, y el 7° procede de un trabajo posterior del mismo autor (Bunnell, 1993), elegido porque mantenía la tasa de derivación en torno al 3 % en lugar del 12 % que generaba el umbral de 5°. Ese mismo estudio de 1993, sobre 1.000 escolares, encontró que el 80 % tenía 3° o más de AIT: una asimetría pequeña es lo normal, no un hallazgo. Coelho y sus colaboradores (2013) describieron una sensibilidad máxima del 87 % con el umbral de 5° frente a curvas de 10° o más de Cobb, en una muestra formada a partes iguales por personas con escoliosis y sin ella.
| Lectura de AIT | Interpretación general |
|---|---|
| Por debajo de 5° | Lectura baja. Suele bastar con repetirla de forma periódica, sobre todo durante el crecimiento. |
| 5°–6° | Merece atención y un seguimiento más cercano. En España el umbral baja de 7° a 5° cuando el índice de masa corporal supera el percentil 85, porque el tejido blando disimula la giba y la espalda es más difícil de valorar a simple vista (algoritmo de la AEPap). |
| 7° o más | Umbral de derivación ampliamente utilizado (Bunnell, 1993) y recogido por la AEPap, que en ese punto indica solicitar una radiografía de columna para medir el ángulo de Cobb. |
| Una subida que se mantiene | Lo que importa no es una sola lectura más alta, sino una subida que se mantiene al repetir la medición con cuidado en otro momento. Las mediciones varían varios grados entre observadores —hasta ±4,4° entre dos personas distintas (Balg, 2014)—, así que un único valor alto casi nunca significa nada por sí solo. |
Qué significa en la práctica una lectura concreta se explica en qué significa una lectura de 5°, 7° o 10° y en ¿qué es una lectura normal del escoliómetro?; el momento en que un resultado debe revisarlo un profesional está en cuándo consultar al especialista.
Es la diferencia más importante de toda esta guía. El AIT es una medida de superficie de la rotación del tronco, tomada con un escoliómetro. El ángulo de Cobb lo mide un profesional sobre una radiografía de columna en bipedestación y describe la curvatura lateral de la propia columna. Están relacionados —una curva mayor tiende a producir más rotación—, pero no son el mismo número y no existe una conversión fiable entre ellos: los estudios publicados sitúan la correlación entre r = 0,46 y r = 0,54 (Amendt, 1990) y r = 0,70 (Coelho, 2013, con una muestra de 32 personas con escoliosis y 32 sin ella), según la población estudiada. Un escoliómetro nunca puede dar un ángulo de Cobb. La comparación completa, incluido por qué a veces los dos números se mueven por separado, está en AIT y ángulo de Cobb y en por qué puede cambiar el AIT sin que cambie el Cobb.
La escoliosis suele progresar más deprisa durante el estirón puberal, y las curvas incipientes pasan desapercibidas con facilidad. Como medir el AIT es rápido, indoloro y no necesita pruebas de imagen, encaja bien en la revisión repetida: en casa, en la consulta de atención primaria y en el seguimiento. En España el camino está descrito: el pediatra de atención primaria atiende hasta los 14 años y, según el algoritmo de la AEPap, con un AIT por debajo de 7° el seguimiento es cada 6–9 meses —cada 6 si es una niña premenárquica o está en pleno estirón—, y la derivación, cuando procede, es al traumatólogo o al médico rehabilitador. PrevInfad, que en 2015 sugería no hacer cribado sistemático, hoy sugiere el cribado por el pediatra mediante test de Adams y escoliómetro, con una recomendación débil a favor (GRADE), mientras el USPSTF mantiene desde 2018 que la evidencia es insuficiente: conviene conocer las dos posturas. No existe un programa nacional de cribado escolar de la escoliosis en España, ni un estudio de prevalencia confirmada por radiografía en población española, así que ninguna cifra de ese tipo aparece en esta guía. El valor del AIT está menos en una lectura aislada que en una serie de lecturas tomadas siempre igual a lo largo del tiempo.
Use la aplicación Scoliometer para medir el ángulo de inclinación del tronco y llevar un registro que pueda comparar con el tiempo.
El AIT es el ángulo de inclinación de un lado a otro del tronco, medido en grados con un escoliómetro en el punto de mayor asimetría mientras la persona se inclina hacia delante. Refleja la rotación del tronco en la superficie del cuerpo.
No. El AIT es una medida de superficie de la rotación del tronco, tomada con un escoliómetro. El ángulo de Cobb se mide sobre una radiografía y describe la curvatura de la propia columna. Están relacionados, pero no son intercambiables, y un escoliómetro no puede dar un ángulo de Cobb.
Por debajo de 5° la lectura se considera baja; entre 5° y 6° merece atención, y en España el umbral baja a 5° si el índice de masa corporal supera el percentil 85; 7° o más es el umbral de derivación más utilizado. Conviene recordar que Bunnell (1993) encontró 3° o más en el 80 % de 1.000 escolares: una asimetría pequeña es habitual. Son guías de cribado, no diagnósticos.
No. El AIT es una medida de cribado. Una lectura alta indica que conviene una valoración profesional; solo un profesional sanitario, normalmente con pruebas de imagen, puede diagnosticar una escoliosis. Además, las mediciones varían varios grados entre observadores, así que un único valor alto rara vez significa algo por sí solo.
Durante el test de Adams se apoya el escoliómetro —también un escoliómetro de móvil— sobre la espalda y se desplaza hasta encontrar el ángulo más alto. Ese valor máximo es el AIT. Que sea siempre la misma persona quien mida, y siempre de la misma forma, hace que el seguimiento en el tiempo tenga mucho más valor.
Aviso médico: esta guía tiene una finalidad exclusivamente educativa y no constituye consejo médico, diagnóstico ni tratamiento. Un escoliómetro de móvil mide el ángulo de inclinación del tronco como herramienta de cribado: no mide el ángulo de Cobb y no diagnostica la escoliosis. Los resultados varían de una persona a otra en función de la edad, la madurez esquelética, el tipo de curva, la técnica de medición, el dispositivo utilizado y otros factores individuales. Consulte siempre a un profesional sanitario cualificado sobre su columna o la de su hijo.